abeja negra canaria

La abeja negra canaria o Apis mellifera canariensis

La abeja negra canaria es, ha sido y probablemente siga siendo una de las razas más estudiadas de este insecto. Su importancia para el sector apícola va más allá de las propias fronteras del archipiélago canario, siendo reconocida internacionalmente.

Esto podría llevarnos a pensar que cuenta con una férrea protección para garantizar su existencia. Sin embargo, esta subespecie de Apis melífera se encuentra actualmente amenazada. No se teme por su extinción como tal, sino por la pérdida de su auténtica identidad.

Origen de la abeja negra

Para entender cuál es el problema asociado a la abeja negra canaria debemos comenzar por aclarar ciertos puntos. Entre ellos: su origen. A día de hoy todavía no existe una teoría que afirme categóricamente de dónde proviene esta subespecie. No obstante, son muchos los investigadores que coinciden al afirmar que esta raza de abeja encuentra sus inicios en la rama africana.

En total, existen seis ramas o subespecies aceptadas de manera generalizada: A (africana), M (propia del oeste y norte de Europa), C (localizada en el este y sur de los Alpes), O y Z (originaria de Oriente Próximo) y la Y (natural de Etiopía). Pues bien, curiosamente, existe cierta unión de criterios a la hora de afirmar que la abeja negra canaria procedería de la raza africana (“A”) y no de la europea (“M”) como erróneamente podría deducirse.

Son varios los motivos que han llevado a los investigadores a afirmar dicha relación. Los expertos consideran que las mayores afinidades genéticas con las especies naturales de los territorios africanos que, además, estarían más cerca de las Islas Canarias, refuerzan esta teoría. Aunque no es posible a día de hoy afirmarlo rotundamente, lo que sí podemos aseverar es que son, sin duda, la raza de Apis mellifera más estudiada.

Todas las abejas que habitan el archipiélago canario, el sur de la Península Ibérica y el norte de África pertenecerían al sublinaje Atlántico III. El cual cuenta con ancestros africanos.

Características de la abeja negra

La abeja negra canaria suele medir entorno a los 22 milímetros y posee todo su cuerpo recubierto de vello, a excepción del abdomen. Dado que esta raza de abeja se separó hace 200.000 años de la variedad africana, ha logrado reafirmar sus características y convertirse en una raza única.

Esas singularidades que posee frente a la Apis melífera común son las siguientes:

– Grado de adaptabilidad. Esta subespecie posee un elevado índice de adaptabilidad al ecosistema canario. Esto es muy importante si tenemos en cuenta la biodiversidad autóctona de las Islas Canarias. Ni la fauna ni la flora es la misma que la que habita en la Península Ibérica, ya que las condiciones climatológicas son realmente dispares.

– Mansedumbre. Otro de los rasgos más importantes de la abeja negra canaria es su bajo nivel de agresividad. Esta subespecie posee un carácter manso que facilita en gran medida su manipulación. En una zona donde las condiciones del terreno son algo complejas, esta característica es un auténtico punto a favor.

El problema de la hibridación de la Apis melífera

abeja italiana abeja rubia

A pesar de las virtudes que esta especie presentaba, en los años 80, un grupo de apicultores canarios comienza a introducir otras especies foráneas en el archipiélago. De entre las que destaca especialmente la abeja Italia, cuyo nombre científico es Apis mellifera Ligústica.

En la actualidad, contamos con 6 especies o razas originarias del continente europeo que presentan unas características propias que las diferencian de las demás.

Apis mellifera mellifera: conocida como abeja negra europea, posee una producción de miel algo más baja, aunque su alta capacidad de resistencia la hace muy interesante. Quizá eso sea lo que le lleva en ocasiones a ser agresiva.

Apis mellifera caucásica: la abeja del Cáucaso o abeja gris es de gran tamaño, pero realmente dócil. Mantiene una gran similitud con la abeja de Carniola. Es de desarrollo más lento que otras especies.

Apis mellifera iberiensis: la abeja ibérica, propia de nuestra península, es de color oscuro, a veces incluso azabache. Es muy agresiva pero muy eficiente tanto en la producción de polen o miel, como en la de veneno.

Apis mellifera cárnica: denominada abeja carniola, es otra especie de abeja muy mansa pero menos eficiente que sus homónimas. En invierno consume muy poco por lo que su índice de supervivencia es elevado.

Apis mellifera ligústica: la abeja italiana, de color amarillo, es una gran productora. Sin embargo, consume casi al mismo nivel, por lo que una falta de néctar podría traducirse fácilmente en alimentación insuficiente.

Esta última es la más cruzada con la abeja autóctona española, lo que ha provocado que, en el caso de las Islas Canarias, se haya ido perdiendo su identidad. El principal motivo para la introducción de otras especies era la baja productividad de la especie autóctona, dejando a un margen otros rasgos igual de importantes.

Plan de protección de la abeja negra canaria

Ante esta situación, en el año 1991, la Agrupación de Defensa Sanitaria (ADS) de Apicultores de La Palma solicitaron a la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias la declaración de la isla como reserva de la abeja negra canaria. Nada más y nada menos que 10 años después se publicaba la Orden de 6 de abril de 2001 por la que se prohibía la explotación y tenencia de otras abejas que no fueran la autóctona en las islas de La Palma, Lanzarote y Fuerteventura. Trece años después, se promulgaba la misma orden en Gran Canaria.

Actualmente, los apicultores canarios están muy concienciados y focalizados en recuperar sus poblaciones de abeja negra canaria. Para ello se ha puesto en marcha el Programa de Mejora Genética de la Abeja Negra en Gran Canaria. Una vez analizadas un gran número de colmenas, se constató que algunas de ellas presentaban un índice muy bajo de hibridación. De entre todas las muestras se eligieron varios apicultores para formar un núcleo de selección genética que prestaría un servicio de fecundación para los demás apicultores. Así estos últimos podían llevar sus reinas, que serían fecundadas por zánganos, en la zona de genética controlada propiedad del Cabildo. Los apilcutores que pertenecen al núcleo de selección deben analizar la producción de cría, las características y aptitudes de las nuevas generaciones.

Con este sistema se logra evitar la habridación de la abeja negra canaria. A mayor número de abejas autóctonas y lógicamente de zánganos, la posibilidad de que se produzcan hibridaciones no deseadas es menor. Sin embargo y aunque en un plazo de 5 años no quede ni rastro de las especies no autóctonas, a nivel genética la descendencia seguirá teniendo presente en su carga genética un marcador de ADN mitocondrial del tipo C (abeja italiana).