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Acacia: tipos y beneficios para la salud 

Al igual que ocurre con la retama, el término “acacia” se refiere a un grupo de árboles de distintas especies que provienen del mismo género. En total se conocen hasta 1.400 especies de acacia que han sido aceptadas, aunque en realidad existen más de 3.000 descritas en todo el mundo. Sin embargo, de las 1.400 especies aceptadas sólo son acacias en sentido estricto un total de 970, de las cuales 950 son originarias del continente australiano.

Características de la acacia

En rasgos generales, el árbol de la acacia puede llegar a medir entre 5 y 10 metros de altura. Lo cierto es que la acacia está en estatura por debajo de la media de los principales árboles de España que se sitúa en torno a los 21 metros.

Según la especie, podemos encontrarnos con acacias caducas, como es el caso de la Albizia julibrissin o Acacia de Constantinopla, o acacias perennes que mantienen su follaje durante todo el año, como la Acacia dealbata.

El tamaño de sus hojas suele ser pequeño, aunque existe alguna excepción, como es el caso de la Acacia Saligna, que porta hojas de hasta 20 cm de longitud.

En cuanto al nombre de la flor de la acacia, podríamos decir que sus flores se denominan inflorescencias racemosas o lo que es lo mismo: ramilletes. Cada racimo tiene un ancho de unos 2 a 3 centímetros y son de un color amarillo brillante en todas las especies conocidas. Aunque la mayoría de las acacias son hermafroditas, existen algunas especies que unisexuales, necesitando entonces la ayuda de algunos polinizadores como las abejas para su reproducción.

Tipos de Acacia

Como ya hemos dicho, existen infinidad de especies de Acacia, aunque existen algunas variedades que se han hecho especialmente populares por diferentes motivos. En España, las más frecuentes son la Acacia dealbata y la Acacia Saligna.

Acacia dealbata

Mucho más conocida por el nombre de “mimosa”, “mimosa común” o “acacia mimosa”, esta variedad es de crecimiento rápido. Posee una esperanza de vida que rara vez supera los 30 años. En España representa un amenaza potencial, habiéndose convertido en una especie invasora, llegando a ser catalogada como tal en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto. Actualmente, está prohibida en España tanto para su plantación, como comercio o la simple tenencia, salvo en Canarias y Baleares.

Acacia Saligna

También conocida como Acacia azul, este árbol es de los pequeños de su género, alcanzando una altura media que varía entre los 3 y los 8 metros. Esta especie, nativa de Australia, ha logrado propagarse por casi todo el mundo, incluída España. Al igual que la Acacia dealbata tiene un fuerte carácter invasor, precisamente por su crecimiento tan rápido.

Como puedes imaginar, debe su nombre al tono verde azulado de sus hojas, ganándose también el apelativo de “mimosa azul”.

Acacia baileyana

La Acacia de Baile o mimosa de baila es endémica de la región sur de Nueva Gales del Sur aunque eso no significa que no hay sido plantada en otros estados. La flor de esta acacia es de un amarillo cobrizo realmente bonito y curiosamente su floración se da entre los meses de enero y febrero. Esto la convierte en una de las especies más tempranas. Su capacidad de resistencia a la sequía y su facilidad para adaptarse a suelos pobres la han convertido en una gran elección con fines ornamentales.

Acacia melanoxylon

La Acacia negra debe su nombre al color verde negruzco de sus filodios, siendo este órgano una característica propia de este género. La madera de esta acacia es muy apreciada, estando casi a la misma altura en cuanto a cuestiones de calidad que la madera de nogal.

Debido a que puede contener derivados de la dimetiltriptamina y glucósidos cianogénicos, este árbol es considerado como una especie tóxica. Su ingesta podría ser perjudicial para la salud.

Propiedades de la Acacia

Dejando al margen el evidente uso ornamental de esta especie, resulta curioso el hecho de que desde tiempo inmemoriales se le han atribuido propiedades curativas. Tanto es así que en Egipto fue considerado un árbol sagrado. Con el paso del tiempo, la mimosa no ha perdido esa fama aunque se haya visto mermada por su carácter invasor.

La acacia puede ser utilizada como antibiótico natural gracias a su contenido en alcaloides. Para beneficiarte de sus propiedades curativas para tratar infecciones de piel, respiratorias y urinarias puedes aprovechar sus hojas para preparar un tónico o infusión. Ten en cuenta que la corteza y las semillas de la Acacia resultan tóxicas para la salud.

Se le ha atribuido la capacidad de reducir el colesterol y tratar la hipertensión arterial o la diabetes, lo que ayudaría a prevenir enfermedades cardiovasculares. Además, mejora la salud de nuestro hígado al ayudar a eliminar toxinas. Igualmente, se recomienda su consumo para tratar el síndrome del colon irritable o afecciones de los ojos, como la conjuntivitis. Por si todos estos usos fueran pocos, también se recomienda para tratar la tos, catarros y dolores de garganta, además de estreñimiento y diarrea.

Usos de la acacia

Además del uso ornamental y el medicinal, algunas variedades de este árbol son empleadas para extraer goma arábiga. Este compuesto es empleado como aditivo alimentario, por ejemplo, en golosinas y chicles. De otras especies se extrae el catechu: un compuesto utilizado como tinte de cueros y otros textiles. Por último, de los pétalos de la flor de la acacia se extrae un aceite esencial que es muy utilizado en perfumería y cosmética.