aceite de linaza

Aceite de linaza: composición, propiedades y usos

El aceite de linaza, conocido también sólo como linaza, es un compuesto obtenido directamente de la semilla de la planta Linum usitatissimum, o lo que es lo mismo: planta de lino. Este aceite es rico en ácidos grasos y su calidad depende de una serie de factores, como el proceso de obtención o la materia prima empleada.

El aceite de linaza es muy empleado en distintos sectores gracias a sus interesantes propiedades. Su utilidad no se limita a la industria alimentaria o cosmética, si no que este aceite tiene una gran acogida también en otros ámbitos como, por ejemplo, la apicultura.

Composición del aceite de linaza

Es importante saber que el aceite de linaza es uno de los más importantes para nuestra salud. Para poder hacernos una idea de la importancia de la linaza para nuestro organismo, sólo debemos fijarnos en su composición.

Más de un 73 % de los ácidos grasos naturales que necesitamos para la producción de Eicosanoides. Estas moléculas están involucradas en las redes de comunicación celular de nuestro organismo. Juegan un papel importante en la regulación de la inflamación, la inmunidad de nuestro organismo y el sistema nervioso central.

Dentro de los aceites grasos destacan:

o Omega 7 o ácido palmitoleico (regenera la piel y mejora la salud cardiovascular).
o Omega 9 o ácido oleico (reduce los niveles de colesterol y fortalece el sistema inmune).
o Omega 6 o ácido linoleico (contribuye a la formación de membranas celulares y hormonales).
o Omega 3 o ácido alfa-linoleico (regula la coagulación sanguínea y fortaleces las neuronas).
o Ácido palmítico (influye en la producción de energía y mejora de la salud epidérmica).
o Ácido esteárico (mejora visiblemente la hidratación de nuestra piel).

Además de todos estos ácidos grasos de la serie Omega, existen otros elementos presentes en este aceite que lo hacen especialmente beneficioso, como son:

Níquel: ayuda a mantener la presión arterial, mejora la función de algunos órganos como el páncreas y fortalece nuestro sistema circulatorio.
Molibdeno: usado por nuestro organismo para procesar proteínas y el material genético como el ADN.
Silicio: contribuye a la salud de nuestros huesos y fortalecer nuestro sistema inmune.
Litio: incide directamente en la salud mental, tanto que es empleado como tratamiento en multitud de trastornos.
Selenio: interviene en la reproducción, el sistema tiroideo, así como en el bloqueo de los radicales libres.
Cromo: mejora la acción de la insulina, la descomposición de grasas y carbohidratos y síntesis de aceites grasos y del colesterol.

Tipos de linaza

Según los usos que queramos darle al aceite de linaza podremos encontrar diferentes tipos o modalidades.

En primer lugar, si el aceite está destinado para fines farmacéuticos, las semillas de lino deben ser prensadas mecánicamente en un proceso en frío. Para ello, las semillas maduras son trituradas o empleadas enteras, según el tipo de prensa, para la extracción del aceite. El grado de extracción variará en función de la temperatura empleada y la capacidad de la prensa. Cuando es prensada, las semillas alcanzan una temperatura de hasta 40ºC. Lógicamente, antes de ser usado, deberán eliminarse las partes sólidas de las semillas con la ayuda de un molino de aceite. Este proceso se conoce como purificación del aceite. Finalmente, se realiza un último filtrado de partículas finas. Existe la posibilidad de realizar este filtrado a través de la decantación, tras dejar reposar el aceite de linaza y permitir que las partículas sólidas se asienten.

En segundo lugar, tenemos el tipo espesado por la acción del sol y el tipo soplado. En la primera técnica, las semillas son expuestas al sol, siendo volteadas regularmente para evitar que pueda crearse una película. En cambio, la técnica del soplado se ayuda de un soplador para secar las semillas. Gracias a la circulación constante de aire, se evita la creación de película alguna.

En cambio, cuando la linaza es empleada para otros fines, como es el caso de aceite de linaza para madera, podemos encontrar dos presentaciones: crudo o cocido. La diferencia entre uno y otro reside básicamente en la rapidez en el secado que le otorgan los secantes añadidos en el proceso de cocción.

Usos del aceite de linaza

Ya hemos adelantado que el aceite de linaza tiene una composición muy interesante para el cuerpo humano. De hecho, consumido en dosis recomendadas, nos proporciona, entre muchos otros beneficios, los siguientes:

Contribuye a la pérdida de peso, ya que ayuda a acelerar la metabolización de las grasas.
Reducción del azúcar en sangre al mejorar la acción de la insulina.
Función antiinflamatoria que mejora algunas patologías (artritis, esclerosis, etc), alivia el síndrome premenstrual y fomenta la producción de prostaglandinas por lo que actúa como remedio natural frente a migrañas o asma.
Aumenta la estamina, alargando la actividad física e incrementando la absorción de calcio, clave en cualquier actividad deportiva.
Mejora el aspecto de nuestra piel y cabello, ya que aumenta la producción de colágeno de forma natural.
Regula los niveles de colesterol, lo que incide directamente en nuestra salud cardiovascular.

Pero la utilidad del aceite de linaza va mucho más allá. Este compuesto es un gran protector de la madera, siendo elegido, por ejemplo, como primera opción para el tratamiento de las colmenas. Sin embargo, sólo debe ser empleado para tal fin en crudo, evitando la presencia de productos químicos añadidos que puedan poner en riesgo la salud de nuestros enjambres. Igualmente, este aceite es muy utilizado para la elaboración de pinturas al óleo, lacas de aceite, incluso para la preparación de algunos productos de droguería como el jabón. Aunque, sin lugar a dudas, la cualidad más destacada de la linaza es su capacidad para impermeabilizar superficies. No sólo de maderas, sino también de fachadas, yeso o mampostería.

Por último, a nivel médico, el aceite de linaza se usa como laxante de baja acción gracias a la presencia de mucilagos. Esta sustancia, que es liberada por las semillas de lino al entrar en contacto con el agua, posee muchos otros beneficios. La importancia de los mucilagos para la salud es realmente amplia: regulan el tracto intestinal,  reducen el colesterol, fomentan la liberación de toxinas, protegen las paredes del estómago, poseen efectos antiinflamatorios, estabilizan los niveles de azúcares en sangre, logran una hidratación profunda de la piel, etc.