aceitera comun berberomeloe majalis

Aceitera común o Berberomeloe majalis

La aceitera común es un insecto de la familia de los escarabajos que es conocido por una larga lista de nombres: carraleja, curita, curica, curilla, alcucilla o frailecillo. Este escarabajo de gran tamaño y forma curiosa es la especie más común y extendida en España. Este peculiar escarabajo, que alcanza un tamaño a veces superior a los 7 cm, posee unas alas atrofiadas que le impiden volar.

Su presencia en nuestra región data de miles de años. La cantaridina, sustancia que liberan cuando se sienten amenazados, ha sido empleada con fines medicinales desde entonces.

Características y tipos de aceitera

Dentro del género Berberomeloe al que pertenece este coleóptero encontramos dos especies muy similares: Majalis e Insignis. Estas dos especies se cree que se separaron durante el Mioceno, es decir, hace entre unos 23 y 5 millones de años. Por su parte, la especie Majalis ha ido diversificándose genéticamente a lo largo de los años (finales del Plioceno –unos 3 millones de años–).

A día de hoy, la especie Insignis o aceitera real es endémica del sureste peninsular y, especialmente, de las provincias de Almería, Granada y Murcia. Su principal diferencia con la especie Majalis o aceitera común es la presencia de dos franjas rojas en las sienes.

Ambas especies poseen un abdomen alargado y abultado de color negro. Algunas poblaciones, según la zona geográfica en la que nos encontremos, poseen unas rayas transversales en su abdomen de color naranja o rojo. Mientras que otras han perdido completamente ese estampado. Durante muchos años se creyó que la falta de franjas de color era indicativo de que el nivel de veneno que poseían era inferior. Sin embargo, gracias a diversos estudios se ha podido comprobar que no existe ninguna vinculación al respecto. Y que el nivel cantaridina era similar en ambas modalidades. Sencillamente parece que la desaparición de las rayas se deba más bien a la desaparición de las causas que hacían necesaria su presencia. Posiblemente porque ya no necesiten “avisar” a sus depredadores de su toxicidad.

Propiedades medicinales de la carraleja

Para conocer con exactitud qué propiedades medicinales se le atribuyen a este escarabajo ha sido necesario que los investigadores se adentrasen en las culturas de diversos pueblos del centro y sur de la Península. Y no sólo se ha indagado acerca de estas aplicaciones curativas, sino también sobre algunas de tipo religioso.

Existe el dicho popular “cura, curato, si no me das misa, te mato” que le ha valido a la aceitera para adoptar también el nombre de curita, curica o curilla. Pues bien, este escarabajo, cuando se siente amenazado, produce una sustancia tóxica de aspecto aceitoso, lo que le ha valido para adoptar su nombre más conocido. La cantaridina pueden provocar al contacto con la piel o los ojos enrojecimiento, erupciones y vesículas dolorosas. En caso de ser ingerida puede provocar vómitos, diarrea e, incluso, afecciones en el aparato urinario. Es tal su toxicidad que cuando un insecto muere a causa de la cantaridina exudada por la aceitera común o real, puede llegar a contaminar la alfalfa que luego será ingerida por el ganado.

Esta sustancia aceitosa es una fuente de nutrientes y energía para algunas especies como las avutardas. Esta ave lo consume para beneficiarse de sus propiedades antiparasitarias y antimicrobianas. Su consumo los convierte en individuos sanos y más fuertes, siendo más fácil el cortejo de las hembras.

Pero de cara a los humanos fue empleada hace muchos años como afrodisiaco natural ya que estimulaba la erección al ser consumida por vía oral. En realidad, a día de hoy se sabe que produce priapismo: erecciones involuntarias y dolorosas. Huelga decir que esta práctica ha quedado totalmente olvidada por su alta toxicidad para el cuerpo humano. Sin embargo, en la actualidad aún es usada para eliminar algunas verrugas o, incluso, tatuajes.

Ciclo vital y reproducción de la aceitera

Este insecto posee un ciclo bastante complejo que atraviesa distintos estadios larvales. De manera simple podríamos decir que la aceitera sufrirá las siguientes hipermetamorfosis:

Los ejemplares adultos aparecen durante la primavera e inicio del verano y se alimentan de las hojas y flores de distintas plantas.
– Las hembras realizan una puesta de miles de huevos en una oquedad cavada en el suelo. Las larvas o triangulinos, una vez nacidos, deberán buscar de forma activa los nidos de abejas y avispas salvajes. Existen otros géneros de meloideos que son foréticos, es decir, que acceden a las colmenas transportadas por algún miembro de las mismas.
– Una vez dentro, ocupan una celdilla de cría y se alimentan en las primeras fases de huevos y larvas de las abejas. Más tarde lo hará del néctar, miel y polen que las abejas almacenan en sus panales.
– Finalmente, adoptará su forma adulta y saldrá de la colmena para iniciar un nuevo ciclo.

Curiosidades del Berberomeloe majalis

Sin duda, este escarabajo posee unas actitudes dignas de mención. En primer lugar, tenemos la autohemorragia, de la que ya hemos hablado. La aceitera común expulsa parte de su sangre o hemolinfa, la cual contiene un alto porcentaje de cantaridina, sustancia tóxica donde las haya. Tanto es así que la dosis letal para el ser humano de cantaridina se estima en tan sólo 10-60 mg o en proporción de 0,03 g/kg. Algunos autores afirman que esa dosis (0,03 g) ya es letal por sí misma con independencia del peso de la persona que lo consuma. No es de extrañar, por tanto, que antaño fuera muy empleada como veneno. Gracias a que es una sustancia incolora e insípida pasaba completamente desapercibida, haciéndola realmente útil para el fin buscado.

Pero antes de recurrir a eso, el curita opta por otro mecanismo conocido como tanatosis lateral. O lo que es lo mismo, este insecto se coloca de lado fingiendo estar muerto para despistar a sus depredadores.

Por último pero no menos importante, otro dato realmente llamativo es que la cantaridina es sintetizada por los machos y transferida a las hembras durante la cópula. Esto es propio de los Meloidos y no exclusivo de la aceitera común. Un ejemplo muy conocido y cuyo nivel cantaridina es el más alto conocido lo constituye la “mosca española” o Lytta vesicatoria.