Echium vulgare viborera

Echium vulgare o viborera: características y propiedades

Echium vulgare, como es conocida científicamente la viborera o viperina, es una planta perteneciente a la familia de las Boragináceas, originaria de Europa. Esta especie tiende a crecer habitualmente en los laterales de los caminos y carreteras. Aunque no es este el único sitio donde podemos encontrarla. La viborera habita zonas desde el nivel del mar hasta los 2.000 metros sobre el nivel del mar. Aunque en Europa se encuentra profundamente extendida, también se ha introducido en gran parte de Estados Unidos, zonas norte y sur de África, sur de Australia y algunas zonas de Asia oriental.

Si nos centramos en sus zonas de crecimiento, podemos confirmar que el Echium Vulgare necesita temperaturas elevadas. Su floración coincide con los meses de más calor: concretamente, desde abril hasta septiembre.

En algunas zonas esta planta es también conocida por “lengua de buey”. Este apodo se lo debe a los pelos que la recubren, que imitan a la textura áspera de la lengua de estos animales.

Características de Echium vulgare

La viborera es una planta mayoritariamente bienal, lo que significa que tarda en completar su ciclo biológico 24 meses. De hecho, el color de sus flores marca la edad de la planta.

Esta especie está provista de un tallo que suele oscilar entre los 20 y los 90 mm. Las flores, que crecen en ramilletes a lo largo del tallo, tienen una curiosa forma de resolverse: como si de una cobra se tratara. Probablemente esta característica es lo que ha llevado a pensar durante muchos años que la viborera era remedio natural contra picaduras de serpiente. Sin embargo, a posteriori, se ha podido demostrar que esto no es cierto. Sino que estamos ante una manifestación más de la teoría de las signaturas. Según esta teoría, existe la creencia errónea, tanto en la cultura popular como en la medicina antigua, de que animales o plantas llevan asociada alguna condición por sus rasgos estéticos.

El Echium vulgare, a pesar de simular la figura de una cobra, no guarda ningún remedio natural contra sus picaduras. La única relación que guarda con este animal es su nombre. Echium deriva de la palabra griega “Ekios” que significa víbora. Por su parte, el término latino “vulgare” se refiere a algo común o vulgar.

Por otro lado, los pelos vegetales o tricomas que recubren sus tallos y hojas no son otra cosa que apéndices de la epidermis de las plantas. Las funciones que desempeñan son variadas: regulación de temperatura, absorción de agua, protección contra agentes abrasivos, dispersión de semillas y frutos, y/o percepción de estímulos.

Propiedades de Echium vulgare

Esta planta, como ocurre con el tomillo borriquero o la jara pringosa, tiene asociadas ciertas propiedades medicinales. Las partes más utilizadas de la viborera para su consumo son las flores y los brotes tiernos. Los alcaloides que la componen funcionan como diuréticos, ayudando a la eliminación de líquidos y edemas de nuestro cuerpo. Además, han sido muy utilizados para tratar procesos reumáticos e, incluso, dolores de cabeza.

Los mucílagos de sus hojas y flores nos aportan propiedades demulcentes, es decir, que ejercen una acción protectora local. Gracias a estos, son empleadas para mejorar los procesos de tos y bronquitis.

Por otro lado, el Echium vulgare es rico en alantoína, sustancia muy empleada en el sector de la cosmética. Es un subproducto proveniente del ácido úrico extraído de la urea que es considerado un eficaz agente calmante y acondicionador de la piel. Esta sustancia tiene propiedades humectantes, por lo que es un magnífico hidratante que además promueve la regeneración celular. Por si fuera poco, también tiene una función cicatrizante y antiséptica, por lo que resulta interesante su uso en cicatrices y forúnculos.

El Echium vulgare también es rico en omega 3 (ácido esteanidónico), que aporta beneficios antiinflamatorios, muy adecuada para tratar problemas de acné o eczemas.

Al margen de sus implicaciones medicinales, la viborera es considerada una planta melífera. Sus flores de azul o malva intenso atraen poderosamente a las abejas debido a la reflexión ultravioleta de aquellas. El Echium vulgare produce una gran cantidad de néctar muy repartido por su intensa floración.

Toxicidad de la viborera

Como es habitual, su consumo también tiene contraindicaciones en algunas personas. Concretamente, no se recomienda su consumo para personas que padezcan problemas de hígado, debido a la presencia de alcaloides. Algunos de estos componentes son la consolidina, equimidina, heliosupina y cinglosina o equiína. Estos alcaloides pirrolizidínicos son carcinogénicos, es decir, pueden tener efectos cancerosos ya que son capaces de inducir modificaciones en el ADN.

Estas toxinas se encuentran principalmente en el tallo y en las hojas más viejas. Mientras que las hojas tiernas y las flores tienen una pequeña cantidad, casi inocua para el ser humano. No obstante, conviene realizar un consumo moderado y evitar las grandes ingestas de alimentos o plantas con alcaloides. 

En el caso de mujeres embarazadas o lactantes, se recomienda evitar su consumo, ya que estos alcaloides pueden traspasar la placenta y la membrana mamaria.