citronela limoncillo

El limoncillo o citronela: gran repelente antimosquitos

La planta de citronela o limoncillo es una especie de hierba que pertenece a la familia de las poáceas, mucho más conocidas como gramíneas. La Cymbopogon citratus, por su nombre científico, es probablemente una de las plantas aromáticas más extendidas por el mundo, lo que ha ocasionado que tenga una larga lista de nombres.

Además de los indicados, también es conocida como hierba limón, té de limón, zacate de limón, malojillo, paja de limón… En el norte de Francia recibe el nombre de “citronelle”, mucho más parecido a la denominación española: citronela. Por su parte, en Argentina es llamada “cedrón pasto”; en Venezuela como “majolillo” o “citronela”. Finalmente, en países como Chile, Perú y Ecuador puede ser denominada como “yerba luisa” o “hierba luisa”. Aunque hay que tener en cuenta que existe otra especie, de olor similar, a la que se le llama por el mismo nombre: Aloysia citriodora.

Características de la citronela

Esta especie de planta, natural del continente asiático, es de tipo herbácea y perenne, por lo que no pierde sus hojas con el cambio de estación. Está catalogada dentro del grupo de plantas aromáticas por su potente olor.

Sus flores se reúnen en espiguillas de 30 a 60 centímetros de largo, formando racimos. Las hojas, responsables del aroma que desprende, son alargadas y de color verde. Éstas nacen desde el suelo y dan el aspecto a la planta de matas densas.

La principal seña de identidad del limoncillo es, sin ningún género de duda, su potente aroma a limón. Este olor es capaz de lograr enmascarar otros que sí resultan agradables para insectos como las moscas, las avispas o los mosquitos. Su penetrante e intenso olor a cítrico, similar al limón, es el motivo por el que se emplea como un eficaz repelente.

Dentro del género de la citronela, existen hasta 55 especies. Todas ellas con ese curioso olor a limón y que cumplen más o menos las mismas funciones. Entre ellas destacan el Cymbopogon nardus, Cymbopogon citratus (al que ya nos hemos referido) o el Cymbopogon winterianus.

Propiedad aromática del limoncillo

vela citronela limoncillo

El aroma a limón que caracteriza a este género se consigue mediante la extracción de las hojas y tallos de la planta de limoncillo de una sustancia conocida también como citronela. Está compuesta principalmente por citronelol (hasta un 50%) y geraniol (hasta un 45%). Es en las plantas indicadas en las únicas en las que se encuentran estas dos sustancias de manera simultánea y en tales proporciones.

Sin embargo, esos dos compuestos no son los únicos responsables del aroma que desprende el limoncillo. Aunque en menor medida, también podemos encontrar metil eugenol, mireno, erol, borneol y canfene, que producen un aroma secundario de menos intensidad que recuerda al olor a hierba mojada.

Gracias a su composición, ya en el año 1948, comenzó su uso como repelente en Estados Unidos para combatir el Aedes aegypti, un mosquito que podía propagar la enfermedad del dengue.

Existen diversos estudios acerca de las propiedas aromáticas y repelentes de la citronela que se han encargado de desmentir ciertos mitos:

Las velas de citronela no resultan más efectivas que otras contra los mosquitos. Todas ellas consiguen ahuyentar a los mosquitos gracias al humo, pero no al aroma.

La protección que ofrece la citronela en esencia es muy limitada. Al tratarse de un compuesto muy volátil, se evapora rápidamente de la piel.

Las pulseras tienen un radio de protección muy pequeño. Solamente evitan las picaduras en las zonas próximas a la pulsera.

Propiedades de la citronela

A pesar de que su efectividad como repelente está contrastada, aunque no es tan maravillosa como se cree, la citronela tiene una larga lista de propiedades medicinales. Lógicamente esto se debe a su composición, al igual que ocurre con muchas otras plantas medicinales: acaciacantueso o la alfalfa.

El limoncillo posee un alto contenido en vitaminas (A, B1, B2, B3, B5, B6 y vitamina C), así como en minerales (hierro, potasio, manganeso, cobre, magnesio, cinc y calcio) y aceites esenciales entre los que destaca el citral. Por si fuera poco, también cuenta con un alto grado de polifenoles o antioxidantes.

Gracias a todo ello nos ofrece una larga lista de propiedades:

– Es un gran fungicida gracias al citroenol.

– Funciona como antiséptico impidiendo el desarrollo de microorganismos.

– Propiedades diuréticas, ayudando a eliminar el exceso de líquidos.

Antiinflamatorio y analgésico: reduce inflamación al mismo tiempo que actúa sobre el dolor.

Elimina metales pesados del organismo y lucha contra los radicales libres gracias a los polifenoles.

– Regula los niveles de azúcar en sangre.

Combate el estrés, el insomnio y la ansiedad, gracias a su efecto relajante.

Fortalece el sistema inmune, reduce la fiebre y ayuda a mejorar los síntomas del resfriado.

– A nivel digestivo, es capaz de combatir úlceras debido a sus propiedades antibióticas. Facilita la digestión.

Existen algunos estudios que han afirmado que el citral es capaz de inhibir el desarrollo de células cancerosas, durante sus etapas iniciales, evitando su propagación.

Cultivo y recolección del limoncillo

Para su cultivo, la planta de citronela requiere una gran cantidad de sol directo, así como un buen drenaje. No soporta las bajas temperaturas ni la humedad excesiva, por lo que será necesario resguardarla del invierno.

Es muy importante mantener la planta libre de malezas que puedan reducir o retrasar el crecimiento del limoncillo.

La recolección del limoncillo puede hacerse de dos formas: arrancando la planta de raíz o cortando únicamente las hojas. De cualquier modo, es una planta que tiene un rápido crecimiento si está en condiciones óptimas. Puede cosecharse hojas durante todo el año, aunque lo más idóneo es hacerlo en verano para permitirle que recupere con rapidez su vigor y pueda seguir creciendo.