flor melocotonero prunus persica

El melocotonero o Prunus persica

El melocotonero o Prunus persica, originariamente denominado Amygdalus persica L., es uno de los árboles frutales con mayor producción en España.

Su nombre proviene del latín: malus cotonus, que significa “manzana algodonosa” en referencia a la suave textura de su piel. Precisamente por el aspecto de su piel es conocido como duraznero en países hispanoamericanos. Este nombre proviene también del latín; concretamente, de los términos durus acinus, que quiere decir “que tiene la piel dura”. Estas distintas formas de referirse al melocotonero hacen que sus frutos sean conocidos como melocotón o durazno.

Características del melocotonero

Este árbol fue llevado a Occidente por los romanos desde Persia, aunque lo cierto es que el melocotonero es originario de Afganistán, China e Irán. Es su origen lo que le concedió el nombre de persica.

El Prunus persica puede alcanzar los 8 metros de altura. Como la mayoría de los árboles frutales es de tipo caducifolio, por lo que pierde sus hojas en épocas de frío. Sus hojas, como las del cerezo, son ovaladas y con el filo aserrado. Por su parte, las flores de un fuerte color rosa, suelen presentarse de forma solitaria.

Su fruto, el melocotón, posee un hueso que guarda en su interior una única semilla que no debe comerse. Esto se debe a la presencia, en pequeña cantidad, de un precursor del cianuro conocido como amigdalina. Esta sustancia está compuesta por glucosa, benzaldehído y cianuro, que en presencia de la emulsina (fermento) se acaba descomponiendo, produciendo ácido cianhídrico. Este ácido es potencialmente mortal.

El melocotón o durazno

Los melocotones son unos frutos de piel normalmente aterciopelada y color anaranjado que poseen un sabor dulce y un suave aroma. Aquellos melocotones que no tienen la piel suave se les conoce como nectarinas, pelones o pavías (en Aragón y Navarra).

Los melocotones, al igual que las ciruelas, las cerezas o los albaricoques, son frutos de hueso o carozo, que sirve para aislar la semilla tóxica de la carne; también llamada drupa. Según la facilidad para desprenderse la carne del hueso, nos encontramos con:

Prescos, priscos o piescos: cuando la piel se separa con facilidad del hueso.
Pavía: cuando la piel está firmemente adherida al hueso.

Las presquillas (diminutivo de prescos y utilizado en Aragón) son la variedad de carne blanca más apreciada en los países asiáticos como China o Japón. Mientras que las variedades de carne amarilla o anaranjada son más consumidas en los países europeos y norteamericanos. Las primeras son mucho más dulces que las segundas, que además presentar un ligero sabor ácido que convive con el dulzor.

Por otra parte, cuando los melocotones tienen forma achatada en España son denominadas “paraguayas” que suelen ser algo más vellosas. En respuesta a esto, se han creado nuevas variedades que poseen menos vello y son llamadas “platerinas”.

Uno de los mayores logros de la mejora genética que se ha ido ejerciendo sobre los Prunus ha sido ampliar considerablemente su periodo de almacenamiento.

Aunque en todo momento nos hemos referido al fruto del melocotonero al natural, también está muy extendido el consumo de melocotón en almíbar o desecado. Esta última técnica da lugar a los orejones de melocotón.

Cultivo del árbol Prunus persica

melocotonero melocoton prunus persica

El melocotonero necesita un periodo de frío invernal para su correcta producción, por lo que las zonas geográficas idóneas para su cultivo no son demasiadas. Aunque como ha ocurrido con otras especies, han surgido nuevas variedades que tienen un menor requerimiento de frío.

Aun así, el melocotonero no soporta las heladas primaverales y necesita un rango óptimo de temperatura, entre 20 y 25º C, para crecer y madurar correctamente. Estas exigencias son cubiertas en España, siendo las zonas más importantes de producción las asentadas en Murcia y Teruel. Concretamente, hablamos del melocotón de Cieza y el melocotón con denominación de origen, “Melocotón de Calanda”.

En cuanto a la poda del melocotonero, los motivos por los que esta se realiza son varios. Para corregir la forma, permitir la aireación y evitar ciertas plagas o enfermedades, mejorar la calidad del fruto gracias al acceso del sol y el agua y maximizar el espacio. Para ello el mejor momento es durante el verano si lo que queremos es mantenerlos pequeños, o después de la cosecha de verano o el final del invierno, para cortar sus copas.

Es recomendable realizar, como mínimo, una poda cada tres años para retirar ramas en mal estado o mal ubicadas. También es interesante retirar las ramas que ofrezcan frutos que estén muy alejadas para facilitar su cosecha.

Enfermadades del melocotonero

Al igual que otras especies del género Prunus, el árbol del melocotonero no escapa tampoco a las enfermedades y plagas más habituales. Entre las primeras destacan la roya, la abolladura, cribado o la monilia. Dentro de las segundas podemos encontrar el pulgón, la araña roja o la mosca de la fruta.

Para tener una ligera idea de cada una de ellas, te dejamos una breve descripción de cada una de ellas:

Roya: provoca manchas cloróticas de color amarillo en el haz de las hojas.

Abolladura: producida por un hongo, la lepra o abolladura engrosa las hojas, causando deformaciones y dejando un polvillo blanco en el envés de las hojas.

Cribado: aparecen manchas de color marrón o rojizo, produciendo unos agujeros que le han valido a esta patología el nombre de perdigonada.

Monilia: también llamada podredumbre parda, provoca manchas marrones que acaban momificando los frutos. Normalmente convive con el moho.

Pulgón: de todos los existentes, el pulgón del melocotonero es de los más preocupantes ya que son la puerta para más de 100 virus distintos.

Araña roja: este ácaro absorbe las células de la planta dejando una leve y pálida mancha en la zona de absorción.

Mosca de la fruta: lo primero que se observa en los melocotones son unas pequeñas manchas marrones alrededor de las picaduras. Posteriormente, el fruto se acaba pudriendo. Puede exudar líquido.