mosquito verde empoasca vitis

Mosquito verde o Empoasca vitis

Empoasca vitis es el nombre científico que recibe el mosquito verde de la vid. Este pequeño insecto es un hemíptero polífago, lo que significa que se alimenta de varios tipos de plantas. De hecho, el término Empoasca engloba las distintas variedades de mosquito verde según la planta afectada. En el caso de la vid hablamos de Empoasca vitis, mientras que, si la planta afectada es el almendro, la especie se denomina Empoasca decedens.

Es bastante común confundir una plaga de mosquito verde con una plaga de crisopa verde. Y esto es todo un error, ya que las crisopas son en realidad uno de los insectos beneficiosos para los cultivos.

En su dieta están las solanáceas, algunas variedades arbóreas como el tilo o el melocotonero, algunas otras especies del género Quercus y, muy especialmente, la vid. Afectando por igual al cultivo destinado para vino como para la uva de mesa.

Características del mosquito verde

Este tipo de mosquito tiene una forma alargada y fina, alcanzando de manera escasa los 3 o 4 milímetros de largo. Posee un par de alas que desarrollan al llegar a su fase de ninfa. Los ejemplares jóvenes, aunque carecen de alas, puedes desplazarse velozmente.

La larva, en cambio, son de color blanco casi transparente. Al llegar al estado de ninfa, además de desarrollar su par alado, la tonalidad verde se vuelve más intensa. El mosquito verde evoluciona rápidamente pasando por los distintos estadios: larva, ninfa y adulto. Concretamente, son cinco las etapas de crecimiento del mosquito verde antes de alcanzar su edad adulta: dos de neánida y tres de ninfa.

Los huevos son de color blanco y alargados, depositados por la hembra en el envés de las hojas. Curiosamente es ahí donde viven también las ninfas y los adultos para alimentarse de la savia de la planta.

Ciclo reproductivo de Empoasca

La hembra de mosquito verde inverna tras haber sido fecundada. Llegada la primavera, la hembra buscará resguardarse en el envés de las hojas de brotes más jóvenes. Es ahí donde pondrá 15 o 20 huevos, que alcanzarán su edad adulta en apenas 3 o 4 semanas.

La siguiente generación suele producirse a mediados de agosto y es mucho más perjudicial que la primera generación. La tercera generación, que se aplaza hasta finales de septiembre o principios de octubre, es la que inverna en el envés de las hojas de plantas perennes.

Las altas temperaturas durante largos periodos de tiempo favorecen un aumento de población de mosquito verde. Por el contrario, los periodos de lluvias provocan una disminución de su presencia.

Síntomas de mosquito verde

El mosquito verde es considerado una plaga capaz de provocar serios daños a los cultivos en tiempo récord. Al tratarse de un insecto polífago, la ingesta que realiza es muy superior a su propio tamaño.

Sin embargo, curiosamente, su impacto fue infravalorado hasta el año 1970. En todo el tiempo anterior se creía erróneamente que los daños sufridos eran fruto de la malnutrición o desequilibrio orgánico de las propias plantas.

Si bien es cierto que los daños en sí mismo no son de gran gravedad, el problema radica en el gran alcance de la plaga. El mosquito verde pica las nevaduras foliares, es decir, los nervios de las hojas, provocando unas pequeñas manchas marrones para obtener la savia.

Si el ataque sufrido por la planta es muy extenso, esta podría ver mermada su salud. Las hojas comenzarían a secarse pudiendo darse una caída prematura. En esta situación, la planta tendría ciertas complicaciones para realizar adecuadamente la fotosíntesis.

El momento en el que se produce la plaga es el mayor condicionante para medir su gravedad. Cuando el ataque se produce en verano, las consecuencias son más graves. Esto se explica porque es en ese momento cuando tiene lugar la segunda generación de adultos jóvenes, quienes realizan su ataque sobre las mismas hojas al carecer de la libertad de movimiento que les otorga sus alas.

Tratamiento para el mosquito verde

La plaga de mosquito verde, aunque puede llegar a ser muy perjudicial, no es especialmente grave, ya que no es responsable de la transmisión de ningún virus. El control preventivo, como ocurre con otras enfermedades como el mildiu, es la mejor forma de luchar contra el mosquito verde. Para ello optaremos por realizar podas regulares, que ayuden a mantener sana una mayor densidad de follaje que permita compensar los daños causados, llegado el caso.

Si finalmente la plaga se ha convertido en un problema, tenemos a nuestra disposición varios tratamientos contra mosquito verde. Se recomienda tratar cuando los ejemplares superan un determinado umbral de población. Para ello, podemos colocar trampas cromotrópicas para obtener un muestreo del nivel de infestación. Este control se hará durante cuatro horas elegidas al azar en una porción del cultivo elegido también de manera aleatoria. Normalmente, el umbral para poner en marcha un tratamiento es de dos insectos de mosquito verde por hoja.

Los distintos tratamientos deben ser autorizados por el Ministerio de Agricultura. Actualmente los medicamentos autorizados para cultivos tradicionales son los siguientes:

• Flupiradifurona 20% Sivanto Prime.
• Indoxacarb 15% – 30% – Explicit o Steward.
• Acetamiprid 20% – Epik o GAZEL.
• Fenpiroximato – Flash de Sipcam.
• Acrinatrin 7,5% .
• Deltametrin en varios porcentajes.

Si has optado por la agricultura ecológica, también puedes utilizar el principio activo Azadiractina.

Por último, aunque es menos eficaz que el control químico, podemos recurrir al control biológico. O lo que es lo mismo, emplear depredadores naturales del mosquito verde para lograr su eliminación. Entre ellos encontramos: Anagrus atomus, parasitoide de los huevos de mosquito verde, o Stethynium triclavatum, que también se alimenta de los huevos.

Los meses de verano son realmente los más complicados y los que necesitarán un mayor control y supervisión por nuestra parte.