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Los opérculos: características y función

Seguramente usted ha oído muchas veces la palabra opérculos, sin tener una idea clara de lo que esto significa, o en qué sentido se relaciona con las abejas.

Origen de la palabra “opérculos”

El término opérculo proviene del vocablo latino operculum, que se puede traducir como “tapadera” de una forma más coloquial. Esta palabra hace referencia a un elemento que sirve de bloqueo de ciertas o determinadas aberturas u orificios.

En zoología, el opérculo puede referirse, por ejemplo, a las agallas de los peces o la concha de muchos de los moluscos que conocemos.

Mientras que, para las abejas, los opérculos se observan en las tapas o cubiertas que cubren como forma de protección la cera o celdillas de crías y miel en los panales de abejas. Con la excepción de las celdillas que tienen polen almacenado ya que estas no son operculadas.

El opérculo en la apicultura

En apicultura, un opérculo se refiere a la membrana rígida que se asemeja a una tapa o puerta muy pequeña que abre y cierra una abertura y que de esta forma controla el acceso o contacto entre el mundo exterior y la parte interna de un animal.

Todo esto, por supuesto, tiene una finalidad, y es que, después de cubrirlas con los opérculos, las abejas abandonan a sus crías, al igual que hacen las avispas, a modo de protección.

Con ello evitan el ingreso o acceso de esos distintos depredadores e, incluso, enfermedades, y de sus muchos enemigos.

¿Qué función tienen los opérculos?

Gracias a la disminución de la humedad, con la operculación se da origen al crecimiento en gran medida y de forma dinámica de las abejas. Además de contribuir a lograr una buena ventilación.

La miel cruda tiene una predisposición a recobrar parte de esa gran humedad, evaporada por las abejas, que las empuja a éstas a cerrar los depósitos de miel para evitarlo.

Sin embargo, por otro lado, el polen recolectado y ya almacenado o guardado como alimento no tiene ese mismo problema, pues no absorbe de forma natural la humedad.

Por lo que invertir esfuerzos para protegerlo es un auténtico desperdicio de energía para las abejas. La función del opérculo es que esa miel operculada se traduzca en miel madura, que ya ha alcanzado esos niveles ideales o esperados de humedad para luego poder ser tratada o procesada.

Recordemos que la apicultura es una práctica ancestral que consiste básicamente en atender un enjambre de abejas con el fin de producir miel y otros derivados, por lo que los opérculos son una parte esencial que garantiza el éxito de la colmena.

¿Por qué las celdas de polen y cría no tienen opérculos?

Si hablamos de la razón por la cual las casillas de crías de miel son operculadas y las de polen no, esto es porque cuando hablamos de una cría, el sellado de las casillas les brinda o proporciona aislamiento y, en consecuencia, esto les garantiza la seguridad del ambiente en el que se han de desarrollar.

De esta forma, las crías se desarrollan sin tener que experimentar los cambios tan significativos que supone su metamorfosis. Así, puede pasar de ser una larva a una abeja, que finalmente surge atravesando el opérculo.

Por otro lado, como ya hemos comentado, las celdas de polen no cuentan con opérculos porque, a diferencia de la miel, el polen no tiene la capacidad de absorber la humedad ambiente.

Este tipo de comportamiento, de recubrir con opérculos sus celdas, lo comparten con algunas avispas solitarias, quienes depositan sus huevos en las celdas, así como las reservas de alimentos, que más tarde servirá de sustento para las larvas.