polilla de la cera

Polilla de la cera en las colmenas y tratamiento

La polilla de la cera, también conocida como polilla mayor o falsa tiña, es uno de los enemigos más feroces de las abejas. Su nombre original, Galleria mellonella, le da el nombre a la enfermedad galleriosis. Si bien es cierto que esta patología es producida por más de una especie de mariposas.

Actualmente, este lepidóptero está presente en toda la geografía mundial. Sin embargo, esta plaga es más propia de climas cálidos y en zonas que no superan los 1.200 metros de altitud.

La polilla de la cera o Galleria mellonella.

Este insecto presenta la siguiente taxonomía:

  • Orden: Lepidoptera
  • Suborden: Glossata
  • Infraorden: Heteroneura
  • División: Ditrysia
  • Superfamilia: Pyraloidea
  • Familia: Pyralidae
  • Subfamilia: Galleriinae
  • Género: Galleria
  • Especie: G. mellonella

La polilla de la cera atraviesa cuatro fases en su ciclo vital: huevo, larva, crisálida y polilla. El ciclo completo tiene una duración aproximada de 8 semanas. Los huevos eclosionan en 5 a 8 días y para ello precisan alcanzar una temperatura óptima de 30º y una humedad de 75 a 80%. Sin embargo, si la temperatura oscila entre los 10 y los 16º eclosionarán a los 35 días. En el caso de que la temperatura no ascienda más allá de los 9 grados, no eclosionarán.

En segundo lugar, la larva crece de tamaño desde 1 mm a 23 mm en un tiempo aproximado de 28 días con una temperatura que va desde los 29º a los 35 º. En la fase de crisálida, los individuos adultos se unen formando grupos de hasta 30 centímetros, donde permanecerán entre 8 y 15 días. Las puestas pueden llegar a superar los 500 huevos.

La polilla de la cera en las colmenas

El principal problema que presenta esta plaga y lo que las hace tan temidas para los apicultores es la alimentación de las larvas. Estos insectos suelen formar sus nidos y realizar la puesta de huevos en el interior de las colmenas, siendo las reservas almacenadas en los panales de abeja la principal fuente de alimentación en su fase larvaria. Las crías se alimentan especialmente del polen almacenado en los panales de abeja, sin embargo, para llegar a las celdillas que lo contienen, cavan túneles de seda por todo el panal, lo que provoca serios daños en el mismo. No sólo esa es su fuente de alimentación, también devoran las celdas de cría.

En muchas ocasiones, las crías de abeja, a pesar de estar completamente formadas, no pueden salir de la celda operculada debido a los túneles de seda formados por las larvas de la polilla, muriendo en su interior.

Otro de los principales problemas derivados de la presencia de la polilla de la cera es precisamente que propicia la aparición de Loque europea, dejando la colmena totalmente debilitada.

Síntomas de polilla de la cera

Reconocer la presencia de esta plaga resulta bastante fácil cuando se encuentra en fases avanzadas por los túneles elaborados por las larvas. Las galerías pueden llegar a afectar a todos los cuadros, tanto de cría como de miel y polen. Además, las abejas adultas no presentan ningún síntoma. En el caso de las crías de abejas, podemos encontrar algunas de ellas muertas en el interior de la celda, como ya hemos indicado, que son conocidas como “cría calva” por el aspecto que toman.

Debido al tamaño de los huevos, de apenas 1 mm, es casi imposible detectar esta plaga en sus fases iniciales.

Es importante realizar un diagnóstico diferencial con la A. Grisella que es la polilla menor de la cera. El signo principal es la distribución y forma de las galerías. En el caso de la G. Mellonella, éstas son rectas y su cría es tubular.

Tratamiento contra la polilla de la cera

La lucha contra esta plaga empieza por utilizar Bacillus thuringiensis que no tiene riesgos sobre las abejas, pero, en cambio, destruye el epitelio intestinal de las larvas de la polilla. Dado que las polillas adultas no pueden provocar daños en los cuadros, debido a su boca atrofiada, el principal objetivo de todo tratamiento pasa por atacar directamente a las larvas.

Entre los tratamientos más usados encontramos:

  • Sulfuro de carbono: no afecta a los huevos de polilla y su dosificación es de 100 gramos por metro cúbico. Es un tratamiento peligroso por su nivel de toxicidad y su capacidad inflamable en estado líquido.
  • Anhídrido sulfuroso: se produce por la combustión del azufre. Elimina larvas y polillas adultas pero al no ser ovicida, debemos repetir el tratamiento cada 3 semanas. La dosis también es de 100 gramos por metro cúbico.
  • Dibromuro de metilo: no es ovicida, lo que nos obliga a repetir el tratamiento. En este caso la dosis a emplear es de 60 gramos por metro cúbico.
  • Paradiclorobenceno: este producto es inofensivo para el hombre. Debemos aplicar cada 4 semanas una dosis de 100 gramos por metro cúbico.

Una vez aplicado el tratamiento que se elija, deberemos airear los cuadros durante al menos 48 horas antes de introducirlos nuevamente en la colmena.

En cuanto a las vías de tratamiento biológicas, podremos utilizar la temperatura como arma, ya que las polillas no sobrevivirán a una temperatura de 45º durante hora y media. Debemos tener especial cuidado con que la temperatura no sobrepase los 45º porque la cera empezaría a fundirse.

Mantener los cuadros en un estado adecuado de conservación es la mejor forma de prevenir esta plaga, evitando dejar huecos que puedan ser aprovechados por las polillas para formar nuevos nidos.