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El pulgón: tratamientos para áfidos

El pulgón es con seguridad una de las plagas más habituales tanto en cultivos como en los jardines. Este pequeño insecto pertenece a la familia de los áfidos o Aphididae. En la actualidad es la única familia existente que pertenece a la superfamilia Aphidoidea. Ya que existen más de 10 superfamilias de áfidos consideradas fósiles.

A pesar del parecido en el nombre, los pulgones no guardan ninguna relación con las pulgas. Quienes, incluso, pertenecen a otro orden, conocido como Siphonaptera. Lo mismo le sucede con la araña roja con la que a veces es confundido.

Características de los áfidos

Estos diminutos insectos no suelen medir más de 6 milímetros, según la especie. Lo mismo sucede con sus coloraciones, que varían en función de la zona geográfica y la alimentación que lleven a cabo. Las distintas especies pueden presentar tonalidades que van desde el blanco hasta el negro, pasando por el amarillo, el verde, el rojo o, incluso, tener manchas en sus cuerpos.

Algunos de estos pulgones son ápteros, lo que significa que no poseen alas, mientras que otras especies sí presentan un par de alas transparentes.

Al final de su abdomen los áfidos o pulgones presentan dos sifones o cornículos, es decir, dos apéndices erectos que pueden apuntar hacia delante o hacia atrás y que desprenden una sustancia que ayuda a repeler a sus depredadores. Como cualquier ser vivo que se alimenta, los pulgones también producen por el ano una sustancia azucarada, conocida como mielecilla. Esta sustancia les ha servido para mantener una relación simbólica con las hormigas, quienes se alimentan de ésta a cambio de protección frente a depredadores. Pero no son éstas las únicas “aprovechadas”. Las abejas también encuentran apetitosa esta mielada.

Tipos de pulgón

Estos insectos tienen una larga trayectoria en el mundo, ya que se originaron hace 100 millones de años en el Cretácico. De todas las subfamilias que componen a los áfidos, la más numerosa es Aphidinae, que cuenta con más de 4.700 especies.

Así las cosas, hablar de tipos de pulgón es un tema bastante complejo, ya que son muchas y muy variadas las características de estos pequeños insectos. No obstante, entre los más habituales encontramos los siguientes:

Aphis fabae o pulgón negro: este pulgón, originario de Europa y Asia, es de color negro y patas blancas.

Pulgón verde de los cítricos o Aphis spiraecola: esta especie además de alimentarse de cítricos, también lo hace de rosales, melocotoneros y almendros, así como de asteráceas.

Pulgón blanco del algodón o Aphis gossypii: de color verde a amarillo y aspecto algodonoso daña por igual a cítricos y cucurbitáceas. Sin olvidarnos obviamente de la planta de algodón o Gossypium.

Aphis nerii o pulgón amarillo de la adelfa: aunque su huésped principal es la planta de la adelfa, también podemos encontrarlo en cítricos o euphorbias.

Pulgón de la manzana o Aphis pomi: de color verde y con forma de pera es común verlo en manzanos.

Brevicoryne brassicae o pulgón de la col: su cuerpo, de color verde grisáceo, está recubierto de una secreción cerosa. Sólo se alimenta de crucíferas, es decir, de la familia Brassicaceae (col, brócoli, coliflor o rábano, entre otras).

Pulgón ceniciento del manzano o Dysaphis plantaginea: este pulgón es de color gris rosáeceo y cubierto por una cera blanco-grisácea.

Hyalopterus pruni o pulgón harinoso del ciruelo: es de color verde pálido y está recubierto por una sustancia blanca similar al polvo. Se alimenta de todos los árboles del género Prunus, con especial predilección por el ciruelo.

Daños del pulgón en las plantas

Este diminuto insecto presenta habitualmente dos generaciones. La primera de ellas de hembras partenogénicas, o lo que es lo mismo, se reproducen sin necesidad de haber sido fecundadas por un macho, produciendo únicamente hembras hasta el final del periodo favorable. Una segunda generación mixta de machos y hembras. Normalmente estos dos procesos coinciden con los cambios estacionales, concretamente: primavera y otoño.

Esto tiene una fácil explicación. Durante los meses de calor del verano, las hojas están maduras y únicamente exportan azúcares. Durante el invierno, no hay presencia de hojas, lo que nos deja tan solo las estaciones de primavera y otoño. En la primera de ellas, las hojas transportan aminoácidos por el floema (tejido conductor), sustancias indispensables para la vida de los pulgones. En otoño, las hojas envejecidas exportan aminoácidos y algunos nutrientes, siendo también de interés de los áfidos.

Los áfidos se alimentan de la savia de las plantas, sólo accesible desde el envés de la hoja. Es en esta parte de la planta donde se sitúan las estomas, microcavidades donde la pared celular es muy fina para permitir el intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono.

El peligro de los pulgones no acaba ahí, sino que se comportan como vectores de infinidad de virus y patologías. Su presencia puede facilitar la aparición de hongos.

Daños del pulgón en las plantas

pulgón afidos mariquita

Existen varias formas de acabar con el pulgón, según la densidad de la plaga de pulgón que tengamos. Sin duda, una de las formas menos dañinas y más naturales es el empleo de depredadores naturales. El control biológico de los áfidos puede hacerse mediante las siguientes especies:

Mariquitas o coccinélidos: mientras que una mariquita adulta puede devorar más de 1.000 pulgones por temporada, las larvas de éstas son capaces de acabar con 50 a 150 pulgones al día.

Sírfidos: sus larvas se alimentan de pulgón, a diferencia de los adultos que consumen néctar.

Cecidómidos: las larvas pueden llegar a comer hasta 50 pulgones por día.

No olvidemos, que existen otros depredadores que, aunque no son específicos del pulgón, también le dan buena cuenta. Es el caso de algunas arañas, las tijeretas o las crisopas.

Si estos insectos no han funcionado, siempre podemos hacer uso del jabón potásico, como opción respetuosa con la agricultura ecológica, o algunos insecticidas para pulgón de venta libre.